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Síntomas que no aparecen en las pruebas: depresión y enfermedades neurológicas

Publicado en 22 de mayo de 2025

Comprenda la conexión entre las enfermedades neurológicas y la depresión, y por qué esta relación merece su atención.

A menudo, cuando pensamos en enfermedades neurológicas, los síntomas físicos son los primeros que nos vienen a la mente: temblores, pérdida de memoria, alteraciones motoras. Pero, ¿qué hay del impacto emocional? Lo que sentimos también forma parte de lo que expresa el cuerpo y, en muchos casos, la depresión es uno de los primeros signos a los que merece la pena prestar atención.

La depresión es un trastorno frecuente y grave que, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo. Puede surgir de una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales y suele estar presente en individuos que se enfrentan a afecciones neurológicas como la epilepsia, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis múltiple y otras enfermedades neurodegenerativas. En algunas situaciones, los síntomas depresivos aparecen incluso antes de que se produzcan cambios más visibles en la enfermedad.

El impacto emocional de las enfermedades neurológicas

La ciencia demuestra que los pacientes con enfermedades neurológicas tienen mayor riesgo de desarrollar depresión y, en los casos más graves, ideación o comportamiento suicida. Esto se debe a que, además de los retos físicos y cognitivos, estas afecciones suelen conllevar sentimientos de pérdida de autonomía, miedo al futuro, cambios en la rutina y en la interacción social.

En el caso de la enfermedad de Parkinson, por ejemplo, los estudios demuestran que la depresión puede estar presente desde las primeras fases de la enfermedad y, en algunos casos, incluso preceder en años al diagnóstico. Algo similar ocurre con patologías como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Alzheimer, que también tienen un impacto directo en la salud emocional del paciente, especialmente en el momento del diagnóstico o durante las fases más pronunciadas de la evolución.

Una mirada atenta puede salvar vidas

En muchos casos, los síntomas de la depresión -como apatía, tristeza persistente, pérdida de interés y cambios en el sueño o el apetito- pueden confundirse con manifestaciones de la propia afección neurológica. Por eso es fundamental que los profesionales sanitarios, los familiares y los propios pacientes estén atentos a aspectos como los cambios de comportamiento, los sentimientos de desesperanza o el aislamiento social.

La buena noticia es que, con un asesoramiento adecuado, es posible ofrecer apoyo emocional y tratamientos eficaces que mejoran significativamente la calidad de vida.

Cuidar la mente es una parte esencial del tratamiento de las enfermedades neurológicas. Por eso, neurólogos, psiquiatras y otros profesionales deben trabajar juntos para tener en cuenta no sólo los síntomas físicos, sino también la salud emocional y el bienestar del paciente.

A biolaboratorio cree en esta atención integral y apoya a médicos y pacientes, ya que ofrece una cartera de productos de calidadbasada en la investigación constante y el compromiso con la salud.

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