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¿Cuál es la relación entre la presión arterial y el deterioro cognitivo?

Publicado en 21 de julio de 2025

A hipertensión La presión arterial es una de las enfermedades crónicas más comunes entre los brasileños. Pero lo que mucha gente aún no sabe es que la presión arterial no controlada no sólo afecta al sistema cardiovascular. Estudios recientes muestran una importante relación entre la hipertensión y el deterioro cognitivo, incluidas formas más graves como la demencia.

Según estudios recientes, como el publicado en la revista científica NeurologíaMantener la tensión arterial bajo control puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar demencia.

Pero, ¿por qué?

El cerebro es uno de los órganos más sensibles a las variaciones de la presión arterial. Cuando la presión es constantemente alta o se dispara con frecuencia, los vasos sanguíneos que irrigan las regiones cerebrales esenciales pueden dañarse con el tiempo. Esto reduce la oxigenación y favorece la acumulación de lesiones que comprometen la memoria, el razonamiento y otras funciones cognitivas.

Además, una presión arterial irregular también se asocia a un mayor riesgo de deterioro cognitivo acelerado. Estas variaciones pueden dañar los pequeños vasos del cerebro y contribuir al desarrollo de alteraciones típicas de la demencia vascular. Por lo tanto, es esencial vigilar y controlar no sólo la hipertensión arterial, sino también unos niveles estables de presión arterial para proteger la salud cerebral a largo plazo.

La buena noticia es que este escenario puede evitarse. El control de la tensión arterial, mediante seguimiento médico, el uso de medicación adecuada y cambios en el estilo de vida, es una poderosa herramienta para proteger el cerebro.

He aquí algunas acciones que ayudan a mantener los niveles de tensión arterial bajo control y, además, benefician la salud cognitiva:

  • Reducir el consumo de sal, alimentos ultraprocesados y grasas saturadas;
  • Practique actividad física con regularidad, aunque sea de forma ligera;
  • Gestionar el estrés diario mediante apoyo psicológico, meditación u otras estrategias de relajación;
  • Tome el medicamento siguiendo las indicaciones de su profesional sanitario;
  • Seguimiento regular con un cardiólogo y/o neurólogo.

Recuerde que estos consejos son sólo orientaciones generales para el cuidado de la salud. Cuente siempre con la ayuda del profesional sanitario de su confianza para elaborar un plan de cuidados individualizado.

Fuentes:

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