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La acumulación de grasa en el hígado es una advertencia sanitaria

Publicado en 15 de febrero de 2025

La enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), conocida como "esteatosis hepática", se ha convertido en una preocupación cada vez más común. Según datos de la Sociedad Brasileña de Hepatología, entre 20% y 30% de la población padece esta enfermedad caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en el hígado. Contrariamente a lo que muchos pueden imaginar, no todas las enfermedades hepáticas están relacionadas con el consumo de alcohol. Hay una serie de enfermedades que pueden afectar al hígado, como las infecciones víricas, el alcohol y el exceso de grasa hepática denominado NAFLD.

Las principales causas de la NAFLD están relacionadas con trastornos metabólicos como la hipertensión, los niveles anormales de grasa en sangre, la resistencia a la insulina y la diabetes de tipo 2. Además, la falta de actividad física combinada con una dieta desequilibrada y una predisposición genética pueden contribuir a la aparición de la enfermedad. Por lo general, el individuo no muestra ningún síntoma inicial y puede diagnosticarse mediante una ecografía abdominal realizada por otros motivos, o incluso durante una revisión anual.

Su evolución es silenciosa y, si no se trata, la enfermedad puede progresar a estadios más avanzados con graves consecuencias para la salud, como esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado. Es importante destacar que la progresión de la HGNA varía de una persona a otra y que no todo el mundo desarrollará estas complicaciones. Su velocidad de progresión puede verse influida por diversos factores, como el estilo de vida y la respuesta individual al tratamiento.

Sin embargo, es esencial buscar atención médica y seguir un plan de tratamiento adecuado. Esto ayuda a controlar la progresión de la enfermedad, minimizar el riesgo de complicaciones y preservar la salud del hígado. Además, la prevención es siempre la mejor estrategia. He aquí algunos consejos para que su organismo funcione bien y esté sano.

. Adoptar un estilo de vida saludable es esencial tanto para prevenir la aparición de NAFLD como para quienes ya han sido diagnosticados. Esto incluye mantener un peso adecuado mediante una dieta equilibrada y actividad física regular.

. Favorezca una dieta rica en fruta, verdura, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables. Evite los alimentos ultraprocesados ricos en grasas saturadas, azúcares añadidos y carbohidratos refinados. Busque la ayuda de un nutricionista para crear un plan de dieta que se adapte a sus necesidades y a su rutina.

. Practique una actividad física regular: el ejercicio aeróbico, como caminar, correr, nadar o montar en bicicleta, ayuda a reducir y prevenir los depósitos de grasa en el hígado. Intente hacer ejercicio con regularidad, una media de cinco días de actividad física moderada a la semana, durante un periodo de 30 a 40 minutos. Sin embargo, un aumento de la actividad física puede ser beneficioso, aunque no alcance el total recomendado.

. Si tiene diabetes, dislipidemia o hipertensión, es importante que las controle adecuadamente, siguiendo los consejos médicos. Esto ayuda a reducir el riesgo de que la enfermedad progrese.

. Aunque la NAFLD no está relacionada con el consumo de alcohol, es importante evitarlo o limitarlo para preservar la salud del hígado.

Recuerde que estos consejos son sólo orientaciones generales. Cada persona puede tener necesidades específicas. Por ello, es fundamental colaborar con un profesional sanitario para elaborar un plan de cuidados individualizado.

Fuentes:
https://repositorio.unb.br/bitstream/10482/44965/1/2022_D%C3%A9boraGon%C3%A7alvesdaSilva.pdf
https://universidadefbg.com.br/arq/livros/ebook_DHGNA.pdf
https://diretriz.diabetes.org.br/doenca-hepatica-gordurosa-metabolica-dhgm/
https://sbhepatologia.org.br/pdf/revista_monotematico_hepato.pdf
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