¿Está relacionado el insomnio con el corazón?
¿Sabía que un sueño de calidad desempeña un papel crucial en el mantenimiento de la salud cardiovascular?
Según los análisis de la revista científica Clinical Cardiology, las personas que duermen cinco horas o menos por noche tienen 69% más probabilidades de sufrir un infarto que las que duermen entre 7 y 9 horas por noche.
Esto se debe a que el insomnio altera el eje neurohormonal, en el que intervienen el hipotálamo (la región del cerebro que produce hormonas) y las glándulas suprarrenales e hipófisis. Éstas producen hormonas relacionadas con nuestra actividad diaria y cortisol, conocida como la "hormona del estrés". El aumento de cortisol acelera la formación de placas de grasa en el interior de las arterias, que dan lugar al infarto agudo de miocardio.
Cabe señalar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica las enfermedades cardiovasculares como las principales causas de muerte en Brasil y en todo el mundo. Estas enfermedades engloban diversas afecciones relacionadas con el sistema cardiovascular, incluidas las enfermedades del corazón, como la arteriopatía coronaria, que puede provocar infartos.
Además, según estudios de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), la incidencia de enfermedades relacionadas con el sueño, como el insomnio, afecta a cerca de 72% de la población brasileña.
Pero el importante número de personas que padecen insomnio no se limita a Brasil. Se extienden por todo el mundo, lo que ha dado lugar a una nueva directriz de la Asociación Americana del Corazón (AHA), que ahora incluye la mala calidad del sueño como factor de riesgo de infarto.
La organización también recomienda que los adultos duerman entre 7 y 9 horas por noche para gozar de una buena salud cardiovascular, ya que es durante el sueño cuando el organismo lleva a cabo procesos de reparación y regulación esenciales para la salud del corazón y los vasos sanguíneos.
Es importante destacar que la duración y la calidad del sueño son factores igualmente importantes. Aunque duerma una cantidad adecuada de horas, si su sueño es interrumpido, fragmentado o de mala calidad, hasta el punto de que se despierta cansado y con malestar, puede repercutir en la regulación de los factores de riesgo cardiovascular. Por eso, mejorar su rutina de sueño no sólo tiene que ver con la calidad de su descanso, sino también con la prevención de estas enfermedades.
La Asociación Brasileña del Sueño (ABS) ha elaborado una lista de directrices para ayudarle a conseguir un sueño de calidad. Compruébelas:
. Un baño caliente 2 ó 3 horas antes de acostarse puede ser beneficioso para ayudarle a relajarse.
. Pruebe terapias de relajación como la respiración profunda y la meditación. Ayudan a iniciar y mantener el sueño más fácilmente.
. Evite las siestas prolongadas durante el día. Si sientes la necesidad de descansar, tómate sólo 30 minutos a la hora de comer.
. Tómate unos 15 minutos por la mañana para centrarte en los problemas que te atormentaban por la noche. Esto puede reducir las preocupaciones nocturnas.
. Evitar discusiones y peleas a primera hora de la tarde
. Limite el consumo de cafeína presente en el café, té, colas, chocolates, entre otros.
. Haga ejercicio regularmente, pero no cerca de la hora de acostarse
. Cree una rutina con un horario para acostarse y levantarse. Es un gran aliado para un sueño satisfactorio.
. Evite el consumo de sustancias como cigarrillos y bebidas alcohólicas.
. Mantenga la habitación oscura y silenciosa, haga que la cama sea cómoda, evite el uso de pantallas en la habitación y mantenga una temperatura agradable.
. Prueba a tomar infusiones de hierbas como la manzanilla, el hinojo y la melisa.
Cada persona es única. Por eso es importante experimentar y averiguar qué estrategias le funcionan mejor. Si, incluso con los cambios de hábitos, no consigues un sueño de calidad, debes acudir a un profesional sanitario especializado para que te asesore.
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Fuentes: