¿Irritabilidad, rechazo a la alimentación y baja ganancia de peso? Su hijo puede tener la Enfermedad del Reflujo Gastroesofágico

Sempre Materna | 31/12/2017
Fonte: Dr. Fábio Ancona Lopez
Es común que los bebés tengan regurgitación, popularmente conocida como “chorro”: retorno de lo leche hacia la boca luego del amamantado, en el momento en que mamó o incluso algún tiempo después. Si bien es una situación incómoda, causando aprensión a la familia, la simple regurgitación no trae riesgos a los niños, debiendo ser interpretada como derivada de la falta de madurez del aparato digestivo. No obstante, cuando el nivel de ese síntoma es alto y trae problemas asociados es necesario investigar, ya que puede significar la Enfermedad del Reflujo Gastroesofágico (ERGE).
 
Es necesario entender la diferencia entre regurgitación y reflujo e identificar cuando se torna una enfermedad. El Dr. Fábio Ancona Lopez, pediatra y especialista en nutrición infantil, explica: “El reflujo gastroesofágico es el paso del contenido gástrico hacia el esófago. En ese caso, puede llegar o no a la boca y a la faringe. La regurgitación, a su vez, es el paso del contenido gástrico hacia la faringe y la boca con exteriorización hacia afora. Simplificando: la regurgitación significa que el reflujo fue visible mientras el reflujo sin ella puede no ser identificado”.
 
La Enfermedad del Reflujo Gastroesofágico es la condición en la cual ocurren síntomas incómodos y/o complicaciones, como irritabilidad, rechazo a la alimentación, dificultad en la ganancia de peso acompañada, muchas veces, de llanto intenso e inconsolable. Bebés pueden sufrir de esa enfermedad y necesitan de cuidados especiales.
 
“La ERGE puede traer graves complicaciones a la salud de los niños, los cuales pueden presentar esofagitis, vómitos con sangre, úlceras pépticas, desnutrición, alteración de esmalte dentario y aspiración bronco-pulmonar”, complementa el Dr. Fábio Ancona.
 
Niños en esas condiciones necesitan de fórmulas lácteas especiales, desarrolladas para atender a las necesidades nutricionales. Órganos internacionales, como la American Academy of Pediatrics, indican fórmulas espesas – que presentan gran eficacia contra antirregurgitación y antirreflujo – como primera línea de tratamiento. Esos productos utilizan varios tipos de espesantes, como amida de tapioca y goma de algarrobo.
 
“Padres y pediatras deben evaluar aquella que mejor se adecué al niño. Es necesario atender a la digestibilidad de la fórmula. Las que utilizan proteína de leche de vaca parcialmente hidrolizada pueden proporcionar mayor comodidad al niño. El uso de dos espesantes también es un diferencial en el tratamiento de esos pequeños pacientes. Las fórmulas disponibles tienen perfil energético, proteico y lipídico, indicados para proporcionar un buen crecimiento y desarrollo, debiendo contener la cantidad adecuada de los ácidos linoleico y α-linolénico para el buen desarrollo cerebral y visual del niño”, resalta el Dr. Ancona.
 
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