Políticas públicas integradas y de largo plazo son el camino para el Brasil crecer

Revista FACTO Abifina - número 50 | 18/01/2017
Dante Alario Jr. tiene una vida dedicada al área farmacéutica. Luego del primer empleo en la industria de su padre, creó en sociedad su propia empresa – Sanus –, que posteriormente compró de la Monsanto la marca Biolab, en 1997. Hoy, Alario es director técnico-científico de la compañía y militante en la defensa de la innovación nacional, que lo llevó a asumir el cargo de vicepresidente Farmacéutico de ABIFINA. Con esa trayectoria, sumada a su formación múltiple – él es químico, administrador, sociólogo y, desde luego, boticario –, Alario plantea a la FACTO un panorama del sector frente a la crisis actual. El empresario vislumbra nuevas amenazas – como la entrada de nuevos players multinacionales en el ramo de genéricos – y oportunidades – como una Agência Nacional de Vigilância Sanitária (Anvisa) con más apoyo a la industria. Sin embargo, antes de todo, él alerta: "lo que hará Brasil volver a crecer son políticas públicas bien hechas, dirigidas a sectores escogidos, escogidos a largo plazo".

¿El SEÑOR EVALÚA QUE BRASIL VOLVERÁ A CRECER CON LAS REFORMAS DEL GOBIERNO? ¿O DEBERÍAMOS SEGUIR OTRO RUMBO?

Las reformas propuestas son importantes y no apenas en Brasil. Tenemos un movimiento mundial. Son temas polémicos, delicados, que deben ser tratados con cuidado, pero que deben ser enfrentados para que los gobiernos puedan compatibilizar sus costos. Sin embargo, eso no es suficiente. El gobierno necesita estimular sectores seleccionados para invertir en innovación. La fase de commodities que Brasil aprovechó bien, pasó. Hoy se vive de tecnología. No se habla más en bajar precio y ganar en cantidad. Ni en China, que viene sofisticando sus tecnologías. Por lo tanto, las reformas son importantes para dar equilibrio, pero no para el país volver a crecer. Lo que va a hacer Brasil volver a crecer son políticas públicas bien hechas, dirigidas a sectores escogidos, aplicadas a largo plazo, con mano de obra calificada e inversiones en desarrollo tecnológico. Es importante destacar que las políticas deben ser hechas en conjunto con el sector empresarial, pues muchas veces ellas vienen de arriba hacia abajo. Necesitamos de más diálogo y salir del discurso para la práctica.


DESDE LA APERTURA COMERCIAL DE LOS AÑOS 1990, BRASIL TUVO DIVERSAS POLÍTICAS PÚBLICAS SIN RESULTADOS PARA El DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL. ¿POR QUÉ ESO SUCEDE?

Antes de todo, porque el desmonte que hubo en los años 1990 fue de tamaña monta que los reflejos se hacen presentes hasta hoy. Ese brutal desmonte sucedió en las fases iniciales de la industrialización, en el caso de la industria fármaco-química, en las cuales las empresas aún no se habían afirmado y el rompimiento del proceso de industrialización dejó pocos "herederos" saludables para dar secuencia.

También pesa el hecho de las políticas públicas tener por objetivo la reconquista del desarrollo económico de Brasil sin tener continuidad. Cada nuevo gobierno, ministro o secretario, quiere hacer su propia política, desconsiderando lo que los antecesores hicieron. Debo repetir una vieja pero verdadera frase: determinadas políticas deben ser de Estado y no de gobierno. Y esto no hubo.

Falta también una mejor definición de los sectores estratégicos, una vez que no hay posibilidad de todas las áreas industriales ser consideradas prioritarias. Inversiones insuficientes en tecnología e innovación, tanto de la parte gubernamental como de la privada, son otro problema. Se habla mucho en innovación, pero pocos la han practicado.

¿LAS AGENCIAS Y ÓRGANOS GUBERNAMENTALES NECESITAN TRABAJAR DE FORMA INTEGRADA Y ADHERENTE A LAS POLÍTICAS PÚBLICAS?

Se suma a los individualismos ya citados la desconexión entre los varios ministerios y sus órganos y la política mayor dictada por el Ejecutivo, de manera que se torna aún más difícil la ejecución de una política industrial para un sector y consecuentemente para el país.

¿CUÁLES SECTORES DEBERÍAN SER ELECTOS ESTRATÉGICOS PARA LAS POLÍTICAS INDUSTRIALES?

Cabe al gobierno decidir. El gobierno Lula escogió la industria farmacéutica, pero no hubo continuidad. Cuando se habla en industria farmacéutica, no hay proyecto de menos de 20 años. Una política pública de innovación tendría como resultado su primera molécula terminada después de, por lo menos, ocho años. En cualquier lugar del mundo el sector farmacéutico es considerado estratégico y prioritario.

Estoy hablando de la fármaco-química conjunta. Los genéricos ocupan un lugar importante en las políticas públicas por ayudar a regular los precios. En ese segmento, la materia prima es fundamental. La suerte de Brasil es que los grandes productores mundiales de genéricos aún no están en el país, pues, cuando lleguen, nuestras industrias no van a aguantar la competencia. Ellos tienen producción de insumos farmacéuticos activos propios, mientras somos dependientes de importación.

¿QUIERE DECIR QUE LA VERTICALIZACIÓN ES AÚN MÁS IMPORTANTE EN LOS GENÉRICOS?

Sí. Necesitamos tener materias primas con calidad y precio competitivo.

¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DEL COMPLEJO DE LA QUÍMICA FINA Y SUS ESPECIALIDADES EN EL CONTEXTO DE UNA POLÍTICA DE DESARROLLO INDUSTRIAL SOSTENIBLE?

El complejo de química fina y sus especialidades es esencial para que el gobierno brasileño pueda elaborar una política de salud y tener seguridad de su cumplimiento, en conjunto con el sector industrial farmacéutico, buscando el mejor servicio a nuestra población.

¿CÓMO SE RELACIONAN INNOVACIÓN TECNOLÓGICA, PROPIEDAD INTELECTUAL Y MARCO REGULATORIO SANITARIO EN ESE SECTOR?

Sin innovación, no hay futuro, especialmente para la industria farmacéutica. Incluso grandes multinacionales de genéricos hoy tienen fuertes inversiones en innovación. Ya la propiedad intelectual es consecuencia para quien haga innovación, pues quiere tener sus productos protegidos después de años de grandes inversiones en P&D. Finalmente, el marco regulatorio debe formar parte de aquella cadena de ministerios y órganos que deberían trabajar juntos en la ejecución de políticas públicas del Poder Ejecutivo.

Mismo sin perder de vista lo que las agencias regulatorias de otros países practican, no debemos olvidar que, en Brasil, nuestras condiciones son diferentes. Otro factor relevante es que las agencias reguladoras de esos países nunca dejan de estimular a las industrias locales, siendo consideradas esenciales para el desarrollo de las empresas innovadoras. Así, el ambiente regulatorio es tan o más importante para la innovación que otros factores.


¿USTED PUEDE DAR UN EJEMPLO DE ESO?

Hasta el fin del año, Biolab debe inaugurar una unidad de investigación, desarrollo e innovación en Canadá. La agencia reguladora canadiense muestra, analiza, orienta. Es un by the book relativo. Si la empresa realiza un ensayo específico de forma diferente, pero consigue comprobar que el resultado es seguro, ellos aprueban. Es una postura más orientadora que punitiva. Veo que la Anvisa, felizmente, empieza a ir por ese camino. Eso es importante, pues seguir un manual es apenas repetir procedimientos. Por otro lado, innovar exige "salir de la caja".

¿EN SU EXPERIENCIA DE EMPRESARIO, CÓMO LAS EMPRESAS FARMACÉUTICAS Y FARMOQUÍMICAS DRIBLAN LA DIFICULTAD DE INNOVAR EN BRASIL?

Puedo garantizar que no es fácil. La burocracia va desde el convenio con la universidad hasta la agencia reguladora. Para importar un producto intermediario y tenerlo en mi bancada, llevo de tres a seis meses. En Canadá, llevo una semana. ¿Cómo driblar eso? No hay dribles. Enfrentamos y punto final. La alternativa de Biolab fue transferir algunas fases de investigación para Canadá. No podemos bajar la cabeza para las dificultades. Con todos los esfuerzos, al final los resultados son buenos, compensan. Pero debemos pensar: ¿en cuánto tiempo la empresa y el ciudadano podrían tener aquel medicamento? ¿Cuánto tiempo desaprovechamos con la burocracia?

¿EN EL ESCENARIO ACTUAL, CÓMO VE A LA INDUSTRIA DE MEDICAMENTOS EN EL PAÍS?

Las industrias farmacéuticas nacionales atienden al gobierno al ser los mayores fabricantes de genéricos en Brasil. También lo hacen al contestar al llamado del gobierno para, en vez importar, producir aquí a través de PDPs [Alianzas para el Desarrollo Productivo] biosimilares y otros productos que consumen parte importante del presupuesto del Ministerio de Salud.

Hoy, un fuerte grupo de industrias farmacéuticas nacionales se encuentra firmemente anclado en la innovación incremental y ya con algunos buenos resultados iniciales de innovación radical. Como ya me expresé, el camino de la innovación es el que posibilitará el desarrollo y la perpetuación de ese sector industrial.

Todos entendemos que la internacionalización forma parte de nuestro porvenir industrial y, para que eso acontezca de forma más consistente, deben tenerse productos innovadores bajo patente. Ésta será la mejor manera de internacionalizarnos.

El MINISTERIO DE LA INDUSTRIA LANZÓ RECIENTEMENTE EL PROGRAMA "BRASIL MAIS CONSTRUTIVO" [BRASIL MÁS PRODUCTIVO] PARA AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD DE LAS PEQUEÑAS Y MEDIANAS INDUSTRIAS. ¿QUÉ CREE USTED DE LA INICIATIVA?

Todo programa vuelto a las pequeñas y medianas empresas debe ser aplaudido, pues son los grandes empleadores del país. Sería bienvenido también un programa para ellas accedieran nuevas tecnologías, obtengan mejorías de productos y desarrollen un servicio más ágil.

¿CÓMO VE LAS PROPUESTAS DE ACUERDOS COMERCIALES BILATERALES CON PAÍSES DESARROLLADOS?

Todos, sin excepción, quieren exportar lo máximo posible e importar lo mínimo para que el balance final sea positivo para las industrias y para el país. Es dentro de ese contexto que los acuerdos comerciales acontecen. Así, los países más desarrollados económicamente intentan acuerdos que les permitan exportar con ventajas sus productos y servicios de mayor agregado tecnológico – por lo tanto, más caros – e importar aquellos de menor contenido tecnológico – o sea, más baratos.

Evitar eso es casi imposible en el mundo globalizado. Necesitamos, entonces, atenernos para que los acuerdos comerciales no sean factores de impedimento para el crecimiento y desarrollo de países con menor poder de negociación. Caso contrario, tales limitaciones ocurrirían bajo el manto de la legalidad. Se debe alejar a idea de que un dispositivo existente en un país desarrollado pase automáticamente a tener vigencia en otro país sin cualquier análisis y consideraciones entre sus diferentes realidades. En temas relevantes como marcas y patentes, compras gubernamentales y otros, la atención debe ser redoblada.
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